Aumentan los accidentes laborales

Aumentan los accidentes laborales

Cada día los medios de comunicación dan a conocer nuevos casos de accidentes de trabajo o conflictos que tienen que ver con la seguridad laboral. Sólo el año pasado se produjeron en España 277.371 accidentes que han causado baja durante la jornada de trabajo y 43.350 in itinere. En los primeros siete meses de 2017 estas cifras se han disparado un 6% y un 5,6% respectivamente y entre heridos graves y mortales se alcanzaron las 2.500 personas afectadas. Es preocupante el aumento de personas fallecidas en accidentes de trabajo, que fueron 360 en 2016 y este año hasta julio ya se han contabilizado 358.

Por sexos, la cifra de hombres es muy superior a la de mujeres. De enero a julio se ha tenido constancia de 207.267 varones con lesiones y 89.963 mujeres. Las causas mayoritarias son sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético, choque o golpe contra objeto, contacto con materiales cortantes y, en último término, accidentes de tráfico. El análisis por actividades confirma que donde más accidentes se produjeron en 2016 y en el periodo analizado de 2017 es en la industria manufacturera, seguida de comercio y reparación de vehículos de motor, construcción, hostelería y actividades sanitarias y servicios sociales, por este orden. También existe un registro de accidentes de trabajo sin baja notificados que recoge más de 427.000 casos entre enero y julio de este año.

¿Qué es la seguridad laboral?

Estas cifras confirman que, aunque ya se han dado muchos pasos para mejorar la seguridad laboral en el trabajo, quedan mucho por hacer. El primer paso es definir qué es la seguridad laboral y cómo podemos aplicar los conceptos teóricos a nuestro entorno con ayuda de profesionales que nos ayuden a adaptar la normativa y los recursos existentes a la singularidad de cada puesto de trabajo. El objetivo final es minimizar los riesgos con técnicas y con métodos de concienciación para que el trabajador y el equipo de gestión conozcan los riesgos y las fórmulas para evitarlos.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales es la norma de referencia en este capítulo. Emana del mandato de la Directiva Europea 89/391/CEE y de la Constitución Española que encomiendan a los poderes públicos velar por la seguridad e higiene en el trabajo. Establece tres principios generales: la prevención de riesgos profesionales, la reducción o eliminación de los riesgos derivados del trabajo y la información, consulta, participación y formación de los trabajadores en prevención. El ámbito de aplicación de la norma es sobre los trabajadores por cuenta ajena y sobre los trabajadores de administraciones públicas.

La protección, un derecho de los trabajadores

La protección frente a los riesgos laborales es un derecho de los trabajadores que debe garantizar los empresarios y las administraciones. En virtud de ese derecho se deben tomar las medidas oportunas para evaluar los riesgos del puesto de trabajo; ofrecer información a los posibles afectados; fomentar su participación y consulta; formarles; establecer planes de emergencia que marquen la actuación recomendada en casos de riesgo grave e inminente; y vigilar su estado de salud. El proceso de planificación inicial debe completarse con un paquete de acciones directas que garanticen la seguridad y la salud e incidan en la prevención de forma activa.

Requisitos básicos de un plan de prevención

El plan de prevención de un centro de trabajo, ya sea público o privado, debe disponer de qué forma se han de organizar los recursos materiales y humanos para realizar una labor preventiva efectiva. Es necesario designar y formar a las personas responsables del cumplimiento del plan definiendo de forma explícita sus funciones y recursos. Todo este proceso debe ir acompañado de prácticas y procedimientos y mecanismos que garanticen la participación y consulta.

La evaluación de riesgos reales en un centro de trabajo dependerá en gran parte de la actividad que se desarrolle en él, las diferentes categorías y puestos de trabajo que existan y el material empleado. La planificación será muy diferente en un centro de estudios que en una empresa que trabaje con productos químicos nocivos o con medios de transporte colectivo. En todos los casos será necesario acondicionar el lugar o lugares de trabajo distribuyendo el espacio y los materiales de forma que se pueda desarrollar la actividad de forma segura y atendiendo a la normativa específica en caso de que se trate del desarrollo de trabajos de especial peligrosidad.

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