¿Qué es la mediación en la empresa?

¿Qué es la mediación en la empresa?

Hay diversas formas de resolver las situaciones difíciles que podamos encontrar en una empresa, una de ellas es abrir un procedimiento de mediación laboral. Algunas administraciones han habilitado un servicio voluntario de conciliación para resolver los posibles conflictos de intereses, enfrentamientos o diferencias de una manera ágil ahorrando tiempo y recursos. Un ejemplo lo tenemos en la Comunidad Valencia, que el pasado mes de julio aprobó un anteproyecto de la Ley de Mediación para resolver conflictos extrajudicialmente en todos los ámbitos, salvo en el penal, y gratuitamente para las personas que cumplan los requisitos previstos en la ley.

Según las autoridades de la Comunidad Valenciana, la mediación es un 75% más barata que recurrir a procesos judiciales y el periodo medio de resolución es de tres meses. Otras ventajas son que, además de reducir la litigiosidad, disminuye los gastos en los juzgados y descarga de trabajo los órganos de Justicia. La novedad de esta norma es que reconoce la gratuidad y establece sanciones.

Aunque las normas de mediación se pueden aplicar a diferentes ámbitos como el familiar, el sanitario, el cooperativo, el comunitario o el administrativo, en este caso nos vamos a referir con más detalle al ámbito empresarial.

Quién es el mediador

Esta labor es desarrollada por mediadores acreditados que son personas que han recibido la formación especializada necesaria y están reconocidos como tales en un registro habilitado por el Ministerio de Justicia. Un proceso de mediación requiere de al menos dos o tres audiencias en las que participan tanto el mediador como las partes implicadas.

Este sistema de mediación proporciona un espacio de negociación a las partes involucradas en un conflicto laboral para evitar que acaben planteando un proceso en instancias judiciales, lo que prolongaría y encarecería significativamente el proceso.

Con las técnicas de mediación se establece un diálogo arbitrado por el mediador en el que la base de la negociación es que todas las partes tienen que ceder en algo para llegar a un acuerdo. Mediante el diálogo se buscan soluciones satisfactorias para todos teniendo en cuenta los intereses de cada uno de los implicados y buscando puntos comunes.

Un procedimiento idóneo en la empresa familiar

La empresa familiar es, posiblemente, una de las que más frecuentemente recurre a procesos de mediación posiblemente porque se consigue que el resultado sea consensuado por los interesados, y no impuesto por un  juez ajeno a la empresa. La mediación permite además que todo quede en casa. Se realiza de forma discreta y totalmente confidencial. La rapidez de la resolución dependerá del ritmo que marquen los interesados para sus encuentros con el mediador, que se puede ajustar además al lugar y los horarios que resulten más cómodos para ellos.

Los implicados en un proceso de mediación mantienen su relación, ya sea en el ámbito comercial, laboral o familiar, y generalmente salen reforzadas tras las negociaciones arbitradas con la ayuda de profesionales. Esto no suele pasar tras un proceso judicial que puede terminar en los peores casos en medidas drásticas como la liquidación de activos o valores.

Muchas empresas familiares emplean mediadores para establecer un protocolo interno de reparto de poderes y funciones y de relevo generacional que sienta las bases para el desarrollo de la compañía con criterios empresariales de competitividad y sostenibilidad, por encima de los intereses personales. La sucesión es posiblemente uno de los momentos clave donde hay que dejar todo bien atado con el acuerdo de todas las partes, evitando cabos sueltos que puedan dar lugar a problemas futuros.

Es necesario que el protocolo sea hecho a la medida de cada empresa familiar atendiendo a sus valores, formas de proceder y singularidades y proponiendo fórmulas para evitar o reducir los riesgos de conflicto siempre que se puedan prever. La finalidad es buscar el interés común para garantizar la permanencia y crecimiento de la empresa. Para ello hay que estudiar desde la gestión diaria hasta las distintas fases de ciclo de vida de la empresa.

Validez de los acuerdos

Los acuerdos logrados durante un proceso de mediación son de obligado cumplimiento y tienen la misma validez  que una sentencia o un laudo arbitral. Este procedimiento es novedoso en España, pero es empleado desde hace más de tres décadas en numerosos países.

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